Diciembre, 2015

Alejandra nos adentra en dos vidas que no pueden entenderse por separado. Por un lado, Alejandra escribe, a modo de diario, su particular forma de sentir y su dificultad para adaptarse al mundo. Por otro se alternan los capítulos de terapias en los que la protagonista habla, discute y acaba consigo misma. Sin principio ni desenlace, probablemente, la única forma de entender a Alejandra sea leyendo lo que escribió cuando no sabía qué decir.


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